Los amores prohibidos acechan cuando menos se les espera, atacan y destruyen. Amores platónicos que tras días de juego se han escapado de mis manos, destaco uno en singular, un amor, y ahora que toca la yema de mis dedos, que lo tengo a rozar... no sé apenas ni que hacer. ¿Y qué hago? ¿Qué hago yo? Una niña de quince años, descarada, que quizás dice de sentir cuando no siente nada. ¿Y qué tiene él? Y sus ojos, y sus uñas, y su voz, su boca... a la vez me da asco, me da asco ver los rasgos de su edad.
Mierda -y me maldigo una y otra vez, como muchas más veces lo haré- mierda, porque soy estúpida y he puesto un poco de sentimiento en él. Creo que la figura protectora que anhelé y utilicé como peón ahora vuelve a mí como el amor que nunca quise.

Mierda -y me maldigo una y otra vez, como muchas más veces lo haré- mierda, porque soy estúpida y he puesto un poco de sentimiento en él. Creo que la figura protectora que anhelé y utilicé como peón ahora vuelve a mí como el amor que nunca quise.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada